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Crítica: “El gato con botas”

28 Nov

Aventuras gatunas de capa y espada

Dirección: Chris Miller
Guión: David H. Steinberg, Tom Wheeler, John Zack, Brian Lynch, Will Davies
Reparto: Antonio Banderas, Zach Galifianakis, Salma Hayek, Billy Bob Thornton, Amy Sedaris, Constance Marie, Guillermo del Toro
Música: Henry Jackman
Productores: Joe M. Aguilar, Latifa Ouaou
Productores ejecutivos: Andrew Adamson, Michelle Ramiro, Guillermo del Toro

Desde su primera aparición del Gato con botas como secundario de lujo en Shrek 2 allá por el 2004, se venía barruntando en Dreamworks Animation la posibilidad de llevar a cabo un spin-off del personaje interpretado por Antonio Banderas. El personaje lo tenía todo: carisma, personalidad y un encanto a prueba de bombas. Si a todo ello le sumamos el desgaste que ha venido sufriendo la saga Shrek, cuya conclusión llegó el año pasado (o eso parece), éste era el paso más seguro del que partir para crear una nueva franquicia.

En esta primera aventura, nos encontramos a un Gato entre rejas y que, gracias a su habilidad, consigue escapar de su cautiverio. Tras su huída, recibe interesantes noticias acerca de un tesoro cuya búsqueda le ha tenido ocupado durante años: las judías mágicas que conducen al palacio en las nubes, custodiado por un gigante y donde se encuentra la oca de los huevos de oro. Dichas judías son custodiadas por Jack y Jill, dos rufianes de poca monta, y en el momento en el que el astuto felino está a punto de robárselas es interrumpido por otra misteriosa figura gatuna. Gato no se queda de brazos cruzados y persigue al misterioso gato que, sin que nuestro protagonisa lo sepa, lo conduce directamente al encuentro con una figura de no muy buen recuerdo: el huevo parlante llamado Humpty Dumpty.

La película cuenta con tres partes bien diferenciadas. La primera, recrea una típica aventura de capa y espada, sazonada con los toques de humor típicos de este tipo de producciones. Tenemos un carismático protagonista y, además, la narración posee un tono épico-paródico que le viene que ni pintado al personaje. La segunda parte se centra en el descubrimiento del tan socorrido macguffin -las jodías judías-. Aquí la aventura pura y dura se desvía para lidiar con el componente fantástico de la trama. Algo menos inspirado, pero efectivo al fin y al cabo. Por último tenemos el tramo final del film en el cual se suceden las escenas de acción y todo acaba ligeramente desvirtuado. Se abusa de giros innecesarios y de escenas de acción excesivamente alargadas. Es la parte menos inspirada de la cinta.

El film se nutre, como ya he comentado, de diversos gags -unos más acertados que otros- y escenas de acción que sirven para conectar los diferentes pasajes y están, salvo en el comentado tramo final, bastante bien resueltas. A pesar de todo, en lo que al nivel técnico se refiere y, sobre todo, en el puramente cinematográfico, Dreamworks sigue lejos de Pixar. Es más este último film está lejos de esa joya del estudio llamada Cómo entrenar a tu dragón e, incluso, por debajo de las dos entregas de Kung Fu Panda o la primera Shrek. Con todo ello, no es un producto en absoluto desdeñable, estando muy por encima de la calidad media de las producciones de Dreamworks Animation, sobre todo porque se aleja del mero gag coyuntural en favor de otros algo más elaborados (aunque tampoco demasiado ya que no deja de ser una película destinada a un público concreto). Quizás si se le hubiera sumado a ello el desarrollo de unos villanos más elaborados estaríamos ante un producto mejor acabado. Tanto Jack como Jill resultan bastante descafeinados, algo que se hace notar más si cabe en el género aventurero.

En cuanto a las voces -la he visto doblada al castellano-, destacar a Banderas muy por encima de una sosa Salma Hayek. El español conoce perfectamente al personaje y resulta tremendamente espontáneo y encantador. Por el contrario, el doblaje llevado a cabo por la mexicana carece de garra y hace bajar puntos a un personaje que debería haber sido el contrapunto perfecto al protagonista de la función.

En un año donde la animación norteamericana no ha destacado en demasía (se salvan Rango, Tintín, la secuela de Kung Fu Panda y ésta de la que hablamos), El Gato con Botas no decepciona y abre las puertas a una divertida franquicia que, esperemos, no la exploten hasta la extenuación como han hecho con el pobre ogro verde.

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Publicado por en 28 noviembre, 2011 en Crítica

 

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