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Crítica: “El caballero oscuro: La leyenda renace”

21 Jul

Un gran e imperfecto fin de fiesta

Dirección: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan & Jonathan Nolan, según una historia de Christopher Nolan y David S. Goyer.
Reparto: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon Levitt, Marion Cotillard, Matthew Modine.
Fotografía: Wally Pfister
Música: Hans Zimmer
Productores: Emma Thomas, Charles Roven, Christopher Nolan
Productores ejecutivos: Thomas Tull, Michael E. Uslan, Kevin De La Noy
Productora: Legendary Pictures, DC Comics, Warner Bros., Synchopy

Uno abandona la sala vacío, sin una idea clara de lo que ha visto pero ante todo satisfecho. Satisfecho ante el espectáculo al que acaba de asistir. Un espectáculo de casi tres horas que se pasan volando. Una película mastodóntica, quizás demasiado. El fin de una trilogía que me ha hecho vibrar en una sala de cine como ninguna otra lo ha hecho desde el 2005. Pero quedáis advertidos, esta no es la fucking masterpiece que muchos auguraban. ¿El problema? Pues la misma persona que resucitó el mito, Christopher Nolan.

Nolan no es un mal director pero tampoco uno de los grandes. A veces se olvida del medio en el que trabaja y tiende a infravalorar al espectador cogiéndolo de la manita y evitando que saque las conclusiones por sí mismo. Te obliga a tragarte toda la información que te suelta en forma de líneas de diálogo sin darte la posibilidad de pensar por uno mismo, evitando cualquier posible doble lectura. El director lo deja todo atadito, incluso para aquello que no es necesario o sencillamente resulta intrascendente Nolan se guarda algún flashback en la manga, no vaya a ser que nos perdamos por el camino.

Pero no nos engañemos, Nolan lleva cometiendo el mismo error desde El caballero oscuro, acentuándolo en Origen – hay casi una hora entera de pura exposición, aunque se le perdona por la propia estructura del film -, y llegando a su tope en esta nueva entrega de la saga del hombre murciélago.

Gotham. Han pasado 8 años después de que El Joker pusiera patas arriba la ciudad llevándose por delante a Rachel Daws y convirtiendo al adalid de la justicia, Harvey Dent, en un psicópata desalmado. Bruce Wayne vive enclaustrado en su mansión, devastado física y mentalmente y habiendo colgado el hábito que lo hizo famoso, convirtiendo al enmascarado en un cabeza de turco por el bien de la ciudad. La dinámica se rompe cuando el enmascarado Bane hace acto de presencia y sume a la ciudad bajo un manto de terror.

Estamos ante un desenlace. Un desenlace que, por momentos, incluso los responsables están deseando que llegue denotando cierto agotamiento y desencanto. Hecho que se ve reflejado en la desgana con la que están rodadas algunas escenas y alguna que otra resolución de las múltiples tramas que pueblan la película. Y es que resulta chocante y contradictoria la desgana mencionada de algunos aspectos con el excesivamente enrevesado guión (algo de lo que adolecía también su excelente precedente). Desde un primer momento se nos dice que estamos ante la historia de Bruce Wayne y eso se mantiene durante la mayor parte del metraje, pero el exceso de subtramas y el celo de Nolan a la hora resolver todas ellas ahoga la película por momentos. Además lo anteriormente expuesto choca con alguna resolución algo chusca y con momentos donde el listón de la suspensión de incredulidad está por las nubes. ¿Pero sabéis qué? Que esto es el jodido Batman así que voy y se lo perdono.

Y es que estamos ante una película, como ya he dicho, mastodóntica, demasiado grande. Durante la primera hora hace gala de un ritmo errático y una estructura no demasiado cohesionada. Pero amigos, ay amigos, cuando la película se pone en faena. Cuando se centra en Bruce Wayne/Batman y se deja de tonterías, la película es un puñetero pepino. Todo cobra sentido una vez transcurrida esa hora y es cuando se agradece el celo de los hermanos Nolan. Todas, o casi todas las tramas (que son bastantes) convergen para dar un clímax jodidamente espectacular y proporcionar un desenlace de lo más satisfactorio. Gracias en parte al excelente uso del montaje, algo que se podría decir que ya es marca de la casa, nos entrega un final épico y con la cohesión de la que carecía el primer acto de la película. El tercer acto eleva lo visto anteriormente e incluso hace que a uno, visto en perspectiva, le parezcan buenos y necesarios los minutos dedicados a presentación y exposición de tramas y personajes (aunque siga pensando que algunas directamente sobren). Y no sólo hablo a nivel argumental sino por la forma en la que está rodada la acción, mucho más clara y precisa pero que adolece de cierta falta de nervio en algunos momentos puntuales del citado primer acto.

Pero siendo justos, no sólo el tercer acto es excepcional sino que el segundo, a su modo mucho más introspectivo no se queda atrás. La caída en desgracia de Bruce Wayne/Batman a manos de un bestial y visceral Bane y su redescubrimiento y alzamiento se merecen un aplauso. Wayne alcanza su estado zen, su punto de equilibrio, tiene un objetivo claro y está decidido a cumplirlo. Y todo ello a través de una conversación cargada de la trascendencia tan del gusto de Nolan pero que, en esta ocasión, encaja como un guante y no rechina. De hecho, en mi modesta opinión los diálogos han ganado en naturalidad respecto las anteriores entregas.Todo ello coincide con la caída de la ciudad a manos del diabólico Bane (excelente e imponente Tom Hardy bajo la máscara), un villano mucho más cerebral y menos ambiguo que el recordado Joker de Ledger pero no por ello peor.

Es en el citado asedio donde podemos encontrar alguna que otra tara, ya que la cacareada sumisión de las clases poderosas y corruptas y el alzamiento de Bane y sus secuaces se ventila en un sumario de planos que cubren las fechorías de estos últimos, rascando superficialmente un tema que daba para mucho más. Aunque todo ello carece de importancia al quedar diluído por un más que dudoso giro final. De hecho, lo mejor es ver la película como lo que es, un entretenimiento de primer orden y dejar las posibles lecturas políticas para otros menesteres ya que igual tito Nolan quedaba en mal lugar (cualquier atisbo de anarquía y revolución está asociado a la violencia y a la tiranía…). Pero es que, al fin y al cabo, la mayoría de justicieros tanto de cine como de cómic tienen un cariz bastante facha.

Y es que quién mucho abarca poco aprieta. Algo no sólo aplicable al exceso de tramas sino también al exceso de personajes. Selina Kyle, Miranda Tate, John Blake,… Todos, personajes defendidos con convicción por los respectivos actores pero cuya ausencia contribuiría a conseguir una trama menos dispersa y más centrada en lo que verdaderamente importa, Bruce Wayne. Y no sólo Bruce Wayne sino también su fiel mayordomo Alfred, interpretado por un soberbio Michael Cane y que pierde duración en pantalla en favor de las nuevas incorporaciones. Y es que si algo había quedado en las anteriores entregas es que los tres pilares de esta saga son: Wayne, Gordon y Alfred. Por su parte, Lucius Fox adquiere protagonismo, pero un protagonismo meramente funcional y que sirve para encajar todas las piezas del puzzle ideado por Nolan.

Tras toda esta parrafada por a dejar libre mi vena freak y diré que estamos ante una peli del jodido Batman, que a pesar de sus imperfecciones se trata de una las mejores trilogías cinematográficas de la historia y que pasará mucho tiempo hasta que veamos una adaptación de cómic que trascienda el material de partida para convertirse en algo mucho mayor. Quizás a Nolan le ha perdido su ambición pero el tío tiene un par de pelotas bien puestas y eso es de agradecer.

Así que, gracias Nolan por tratar a Batman con el respeto que se merece, por intentar aportar algo nuevo a un subgénero tan manido como el superheroico y por entregar algo más que simple producto de marketing, por entregar una bestia parda de película.

PD: Un consejo. Ante todo chicos y chicas es una película. Id libres de cualquier tipo de prejuicio y limitaros a disfrutar porque el viaje llega a su fin.

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1 comentario

Publicado por en 21 julio, 2012 en Crítica

 

Una respuesta a “Crítica: “El caballero oscuro: La leyenda renace”

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